La carne de cerdo es injustamente considerada como una carne muy grasa y con alto contenido en colesterol. De hecho, las partes magras (solomillo, cinta de lomo) del cerdo de raza blanca alimentado con maíz o soja y especialmente del cerdo ibérico criado en montanera, apenas contienen un 2-11 % de grasa intramuscular. Sus niveles de colesterol (54-67 mg/100g) son similares o incluso menores a los de cualquier otra carne y poseen una elevada proporción de acidos grasos insaturados, especialmente oleico (46-54%) lo que le ha valido al cerdo de raza ibérica la consideración de “olivo con patas”