El origen de esta receta no está muy claro, ya que Australia y Nueva Zelanda se disputan su autoría. Lo que si se sabe con certeza es que el nombre de esta tarta se debe a la bailarina rusa Ana Pavlova, quien en 1926 visitó ambas naciones en el transcurso de una gira.
Según la versión australiana, un cocinero del hotel Esplanade, en la ciudad de Perth, quiso homenajear a la bailarina creando un postre ligero, blanco y aireado, tal y como él, como fan de Ana Pavlova, la veía.
La versión original de esta tarta es con el merengue seco relleno de nata montada y frutas rojas… yo la he vestido de Navidad cambiando la nata por mousse de turrón y el resultado ha sido exquisito!!!